Nuestra historia

Helados artesanos con alma familiar

En el corazón de Zarautz, Heladería Italiana mantiene viva una historia que comenzó hace décadas en un pequeño obrador de Zestoa. Una familia unida por la pasión por los postres artesanos y el respeto por los procesos tradicionales dio origen a lo que hoy es una de las heladerías más queridas de la zona.

Lo que empezó como una pastelería familiar evolucionó hacia el mundo del helado gracias a la curiosidad y el compromiso con el producto. Uno de los hermanos viajó a Roma para formarse en la auténtica tradición del gelato italiano, marcando el inicio de un camino que transformó la forma de entender el helado en la zona.

Años más tarde, la familia tomó las riendas de la histórica Heladería Italiana de Zarautz, incorporando el saber hacer heredado de generaciones. Desde entonces, cada receta, cada sabor y cada cucharada representa un legado transmitido con orgullo.

Hoy, Heladería Italiana elabora todos sus helados en su propio obrador, situado en la propia tienda. Aquí nacen sabores cremosos y sorbetes frescos creados con frutas naturales como fresa, mango o limón, y con productos lácteos de calidad. El resultado es un helado auténtico, natural y lleno de matices: un helado artesano de verdad.

Para seguir evolucionando sin perder la esencia, el equipo visita cada año la feria internacional del helado en Rímini (Italia), donde conoce nuevas técnicas y tendencias. Esta mezcla de tradición, formación continua e innovación permite ofrecer sabores intensos que conectan con el paladar y las emociones.

Heladería Italiana es hoy un punto de referencia para quienes buscan helados artesanos en Zarautz, un lugar donde la familia, la tradición y el producto de calidad se unen para crear pequeños momentos de felicidad. Un obrador propio, ingredientes naturales y la autenticidad de siempre. Así se hace el helado que nos distingue.